CHARLOTTE — Decenas de miembros de la comunidad dominicana asentada en la Ciudad Reina celebraron la fiesta de la Virgen de la Altagracia, patrona de la República Dominicana, el pasado domingo 19 de enero en una Misa que se celebró en la parroquia San John Neumann.
La liturgia, ofrecida por el Padre Peter Pham, sacerdote residente de origen vietnamita, fue asistida por el Diácono Eduardo Bernal, quien estuvo a cargo de la homilía.
Una delegación de niños y adultos, algunos de ellos ataviados con trajes típicos, abrieron la procesión de ingreso portando banderas dominicanas y una imagen de la Virgen de la Altagracia.
Luego, ya frente al altar, saludaron y se dirigieron a uno de los laterales donde colocaron la imagen delante del ambo de lecturas, las que fueron proclamadas por las feligresas dominicanas Maribel Polanco y Lourdes Báez.
Brevemente, antes de centrarse en el mensaje que entregaron las lecturas del día, el Diácono Bernal se refirió a la festividad de la Altagracia.
“Con estas lecturas preciosas que nos ofrece el Señor en este segundo domingo del tiempo ordinario, también estamos celebrando a nuestro pueblo dominicano bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia. Quiero dar gracias al pueblo dominicano por ese regalo que nos da al pueblo Latinoamericano y, en especial a esta comunidad que nos da la oportunidad de celebrar juntos esta advocación”, dijo, antes de comentar sobre el origen de la fiesta.
Historia y significado
Luis Gerónimo de Alcocer y Ocampo, letrado, canónigo e historiador, escribió en 1650 que los hermanos Alfonso y Antonio Trejo, de Plasencia, España, llevaron el cuadro a La Española, hoy República Dominicana. Los investigadores demostraron que los hermanos vivieron en Higüey, desde 1508. Hay siete u ocho documentos que lo confirman, pero en España no hay ni la más mínima pista de su existencia: es un misterio.
La leyenda cuenta que un hacendado de Higüey, a la vuelta de un viaje a Santo Domingo, compartió su desilusión porque, aunque había encontrado las cintas y botones que le había pedido la hija mayor, no hallaba ni una estampita de la Altagracia que su hija menor quería tanto. Luego apareció un anciano que le entregó un lienzo de la Virgen y sorpresivamente desapareció.
El hacendado llevó el cuadro a su casa y lo colgó en la sala principal. Al día siguiente el lienzo no aparecía. Se lo encontró de nuevo en la copa de un naranjo. En los próximos días se repitió la desaparición una y otra vez. Por ello, se le construyó un antiguo santuario donde se ubicó el naranjo.
El cuadro es una expresión del dogma de la “Maternidad Divina”. María es la Madre de Dios. De allí el título de “Altagracia”, porque la gracia más alta jamás otorgada a un ser humano es la de ser la Madre de Dios.
La imagen cuenta con 62 símbolos diferentes, entre los que destacan la Estrella de Belén (es la Navidad) con ocho puntas (símbolo del cielo) con dos rayos extendiéndose hacia el pesebre: Dios Padre está bendiciendo a su Hijo. Por encima de la Virgen hay doce estrellas (son las tribus de Israel y, a la vez, los apóstoles de Jesús). María es el puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
En la actualidad, la imagen se encuentra en la Basílica de Higüey, por lo que se la llama cariñosamente “Tatica de la Higüey”. La Basílica Catedral y Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Altagracia tiene un aforo de 45,000 fieles.
La presencia de la Virgen de la Altagracia en la República Dominicana es importante. Se festeja nacionalmente cada 21 de enero, y se puede decir que su imagen está presente en cada una de las parroquias del país. Además, en el país caribeño, 300 mil personas reciben el nombre de Altagracia.
Lourdes Báez, una de las organizadoras del festejo, dijo que ya se encuentran trabajando para activar a la comunidad dominicana en pleno para ofrecer una celebración especial, “como se debe”, para 2026. Además, agradeció especialmente la participación del coro parroquial que dirige Moisés Cisneros. “Ellos, siendo de origen salvadoreño, integraron a dos dominicanos y le dieron ese sabor especial a la fiesta. Estamos muy agradecidos”, dijo.
— César Hurtado. Colaboró ACI Prensa